domingo, 10 de diciembre de 2006

Relatos

Moral y Buenas Costumbres.
La encerraron en una habitación, atada a la cama.
Cada día entraba un hombre, siempre el mismo.
Al cabo de algunos meses, la prisionera quedó embarazada.
Entonces la obligaron a casarse con él.
Los carceleros, no eran policías, ni soldados. Eran el padre y la madre
de esta muchacha, casi niña, que había sido descubierta cuando se estaba besando
y acariciando con una compañera de estudios.
En Zimbabwe, a fines de 1994, Bev Clarck escuchó su relato.
(Bocas del tiempo. E. Galeano)
Esta Reflexión.... La dejo en tus manos....

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